El directo general del Libro, Rogelio Blanco, se reafirma en la postura de que, tarde o temprano, los ebooks cuenten con un precio fijo como el de las versiones en papel. Según Blanco, si el ebook contara con un precio libre bajaría momentáneamente el precio de los libros, como pasó en Inglaterra. Pero al año, tomando como ejemplo el de Inglatera, ya los libros valían un 17% más, por lo que desaparecieron las librerias, las pequeñas editoriales y las amplias ofertas de títulos. Por lo tanto, la implantación de un precio libre en España sería nefasta. El precio fijo, regido por ley, obliga al sector a que los títulos y formatos cuenten con el mismo importe durante dos años en cualquier punto de venta, algo que salvaguarda a editores, libreros y autores.
Sobre la petición del sector de lograr de Bruselas una legislación que exima al libro del actual tipo de IVA del 4% y se logre una tasa cero, Blanco explica que es “improbable”. Sin embargo, sí confirma que la principal exigencia de los editores actualmente es lograr que los ebooks no tributen el 18%, sino el tipo superreducido del 4%, como en los libros en formato físico.










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